Special publication of the Department of Music
Nació para ser artista. No importaba de lo que fuera. De cualquier cosa. Solo sabía que soñaba
Con escenarios y luces. Allá, en su Santiago de las Vegas de la niñez, en casa de su abuela, la pequeña Esther Borja le “raptaba “el caballo al lechero, porque se veía protagonista de las protagonista de las películas de cowboy. Y su mamá se preocupaba cada vez que el papá la llevaba al circo. Se va a descoyuntar, decía. Porque la niña se transformaba en equilibrista.
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Efemérides de la Música Cubana, meses de abril a Junio de 2008

